El milagro

28 noviembre 2009

Se supone que en la tarta de la vida
algún trocito feliz
aunque sólo sea por mera estadística
debería correspondernos.
Se supone, no se sabe a ciencia cierta
pero algunos incautos,
me consta, lo dan por supuesto,
que entre
vagón y vagón de este tren
indolente de desgracias
hay un compartimento secreto
donde extrañamente se produce
la alegría
como una especie de milagro.
Y algunos, quién soy yo para negarlo,
aseguran que el suceso se celebra
a carcajadas como un chiste
que de ahora en adelante
tendrá siempre doce apóstoles
que no paren de contarlo.

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